PEQUEÑOS ARTEFACTOS

 

 

 

“¿Quién es el que, con un amor sobrehumano, me hace el obsequio de esta alucinación?.” Unica Zürn.

 

Algunas veces, la obra de arte funciona como un regalo bomba:

El artista, sonriendo extrañamente, con la cara de quien se quiere deshacer de algo sin que nadie lo note, ofrece su trabajo, envuelto con un papel brillante y un lazo negro. Los espectadores, más o menos agradecidos, lo reciben como si se tratase de un obsequio encantador. Pero una vez abierto, para bien o para mal, es rebelado el exceso de confianza. Y es que, bajo ese envoltorio tan bello, hay dentro un diminuto y silencioso artefacto que estalla contra quien lo abre.

Éste es mi pensamiento acerca de la siguiente serie de grabados. Pues, dañino o no, todo intento de obra artística debe de ser un regalo que reviente, al menos por un momento, nuestra terrible realidad.

 

Elisa Miravalles.